Sección 01
Las cinco emociones que hacen perder dinero a los inversores
Miedo, codicia, esperanza, arrepentimiento y venganza. El miedo lleva a los operadores a cerrar operaciones ganadoras demasiado pronto. La codicia les lleva a ampliar posiciones que ya están sobrevaloradas. La esperanza hace que mantengan abiertas las operaciones perdedoras mucho más allá del stop original. El arrepentimiento lleva a los operadores a intentar recuperar lo que ya han perdido. La venganza empuja a los operadores a volver a entrar inmediatamente tras una pérdida, a menudo con posiciones excesivamente grandes.
La mayoría de las pérdidas en el mercado no se deben a un mal análisis. Se deben a un buen análisis seguido de una ejecución deficiente.
Todos los operadores experimentan estas emociones. La clave está en reconocerlas en el momento en que surgen y no dejarse llevar por ellas.
Sección 02
La brecha entre los planes y la acción
La mayoría de los operadores tienen un plan claramente definido cuando el mercado está cerrado. Saben qué configuraciones elegir, qué stops utilizar y qué tamaño de posición adoptar. El problema radica en la diferencia entre el plan y la acción en el momento dado. El mercado se mueve, el gráfico tiene un aspecto diferente, se está gestando una nueva tendencia. El operador se convence a sí mismo de que, esta vez, las reglas no se aplican del todo. La disciplina psicológica más eficaz es salvar la brecha entre el plan y la acción.
Sección 03
Por qué las rachas de derrotas son la verdadera prueba
Cualquier operador puede mantener la disciplina durante una racha ganadora. La verdadera prueba llega con la tercera, cuarta o quinta pérdida consecutiva. La tentación de abandonar el plan, cambiar la estrategia, duplicar el tamaño de las operaciones o dejar de operar por completo alcanza su punto álgido. Es en este momento cuando la mayoría de las cuentas se hunden. Una estrategia bien definida tendrá rachas perdedoras. Las caídas estadísticas forman parte de cualquier sistema. La cuestión es si el operador es capaz de seguir ejecutando el mismo plan durante la caída, no si esta se producirá.
Sección 04
El diario de operaciones
La disciplina psicológica más sencilla, económica y eficaz consiste en llevar un diario de operaciones. En él se registra cada operación, indicando el punto de entrada, el stop, el objetivo, el volumen, el motivo por el que se ha abierto y el resultado. Con el tiempo, el diario revela patrones que el operador no puede ver en tiempo real: qué configuraciones funcionan realmente, qué momentos del día son más rentables, cuándo el operador tiende a incumplir sus propias reglas. El diario convierte la memoria subjetiva en datos objetivos. El operador que lleva uno tiene ventaja sobre el que no lo hace.
Sección 05
Hábitos prácticos que ayudan
Hay algunos hábitos concretos que reducen la presión psicológica en la mayoría de los operadores: establecer de antemano el número máximo de operaciones al día; fijar una pérdida máxima diaria, tras la cual se deja de operar sin excepción; hacer pausas físicas entre operaciones; operar con volúmenes más reducidos en períodos de gran estrés personal; y no consultar nunca el gráfico inmediatamente después de cerrar una operación. Ninguno de ellos es complicado. Funcionan porque crean una distancia entre el impulso y la acción.
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